Está escrito el 1 de Noviembre de 2008 bajo la categoría Libros y con las etiquetas conget , prosa .
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Bar de Anarquistas

Bar de Anarquistas, Jose María Conget. 150 páginas. Castellano. 2005. Editorial Pre-Textos. ISBN: 9788481916867 . Cómpralo aquí.
Reconozco que no soy un literato, soy más bien un hombre de ciencias que de vez en cuando lee algo, y me gustaría comentar la particular historia que rodea a este genial libro de pequeños relatos, con la que inauguro la categoría de Libros en este blog.
Un día iba en el Metro de Madrid, y estaba en uno de esos momentos extraños mientras vas en el Metro, en los que no sabes qué hacer, a dónde mirar. Me di cuenta que no había sido el único que había caído en ello y me fijé en una serie de fragmentos literarios que estaban puestos en las paredes del vagón, con el correspondiente patrocinio de los Gobiernos pertinentes (el Gobierno siempre patrocina la cultura, no lo olvidemos, especialmente la del hormigón).
Y bueno, mi trayecto debía ser largo así que me acerqué a leer, sin siquiera mirar el autor ni el libro. Me acerqué a leer, decía, y el texto me cautivó sobremanera, me cautivó hasta el punto de que me he comprado el libro y lo he devorado en un tiempo récord.
Obviamente, ese libro era Bar de Anarquistas, y el fragmento que leí era el mismo con el que se abre el libro, que paso a transcribir aquí para que ustedes también puedan disfrutarlo:
Algunas noches de insomnio me levanto y me acerco al río. Me asomo al pretil del puente viejo para escuchar el ruído negro del agua, pronuncio tu nombre hasta que se vuelve sonido inane, regreso. Regreso dando una vuelta innecesaria a espaldas de la catedral porque quiero inspeccionar la esquina donde los almacenes Iturrioz propusieron durante décadas la moda domesticada para las mujeres de funcionarios municipales y sus escaparates reflejaban los guiños de luz del cine Palace, enfrente, con sus cartelones de colores enalteciendo un chaflán que ya no parecía gris ni provinciano como todos los chaflanes sin misterio de esta ciudad insulsa.
Sabes ya, te lo he contado muchas veces, que el cine se convirtió en bingo, es ahora Caja de Ahorros y que los almacenes Iturrioz sucumbieron, como las tabernas, a la europeización del país para dejar paso a un videoclub y, tras interesadas especulaciones, a la ruina de toda la manzana sobre la que se extiende hoy un aparcamiento dicen que disparatado según las trazados urbanísticos más racionales. No sé. La esquina no existe pero yo la busco las noches de insomnio.
No me digan que no es fantástico. Reconozco ser una de esas personas que ama la noche, pero no la noche entendida como fiesta y demás, sino la noche entendida como una ciudad desértica, calles vacías, una ciudad de noche entendida como un lugar increíblemente fantástico para pensar. Especialmente en noches de insomnio.
Puede parecer triste quizá el fragmento, pero lo profundo a menudo suele ser lo más triste, quizá es que yo simplemente me haya sentido identificado con el fragmento, ciertamente me marcó tanto hasta el punto de, como dije, comprarme el libro.
Y el libro la verdad que no está nada mal, se compone de ocho relatos que se desarrollan en esa capital de provincias gris y antigua, donde transcurren en paralelo las vidas de varias personas que se nos cuentan en ellos. Quizá pueda parecer triste, quizá lo sea, pero el libro es precioso.
supersalvajuan
1 de Noviembre de 2008
Me lo apunto, buena recomendación.
G.G.Penningstone
1 de Noviembre de 2008
Salva, gracias por tu comentario. Por cierto, he intentado comentar en tu blog, pero no tengo cuenta de Google ni OpenID, es una pena… podías pensar en el resto!
Un saludo!